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Pesadilla después de Navidad en Innsmouth

In Antiguos Maestros, De culto, Gamefilia, Horror on 26 enero, 2010 at 11:17 pm

Una historia navideña: un detective investiga una desaparición en un pueblo de pescadores mientras es vigilado por una inquietante secta religiosa. Lovecraft podría ser el lado húmedo e irracional de Dickens. Inspirada en su novelita La sombra sobre Innsmouth, Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth (2006, Xbox y PC) sólo ha tenido que mostrarme el logo de Bethesda para ponerme cachondo y convencerme de que aquí hay chicha. Tras 8 horas de juego, me parece tan bonito como una ortopedia: le falta movilidad por todos lados pero triunfa transmitiendo una terrible intuición, la amenaza de un mal superior que se nos escapa y que actúa inesperadamente. Locos y fanáticos llevan a él.

Ante el temor de estar ante el enésimo survival horror (en este caso disfrazado de shooter en primera persona) que saquea el mismo pueblecito perdido y misterioso de los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX (y el mismo mal de dimensiones cósmicas, milenario, desproporcionado y horrendo como un hongo), ver el sello Call of Cthulhu ayuda y mucho a la hora de meterse en el papel detective y enfrentarse a un montón de documentos sobre el caso, repletos de nombres propios y fechas, y libros viejos de ritos con deidades no reproducibles por la garganta humana. En su parte de aventura, Dark Corners of the Earth sale airoso gracias a un montón de puzles que cumplen (según la tradición de relojes, cajas fuertes, fotos con mensajes ocultos y otros objetos sacados de cualquier Alone in the dark o Resident Evil), un escenario amplio que no se reduce a interiores claustrofóbicos (el pueblo de Innsmouth y alrededores), algunos secundarios con los que interactuar y, sobre todo, un montón de buenos detalles dirigidos a ofrecer cierta sensación de realismo.

Me refiero a detalles como la manera en que a Jack Walters, el protagonista, se le acelera el pulso ante un susto o se marea levemente ante un momento de tensión. Sus reacciones frente a lo inexplicable varían según su estado mental: ante una visión puede que se ponga a hablar solo, pero si topa con los restos de un asesinato puede sufrir un ataque de pánico que nubla la vista en primera persona, distorsiona los sonidos cercanos y altera su equilibrio hasta anular la movilidad. El equivalente a aquellos puntos de cordura con el que La llamada de Chtulhu (el juego de rol de mesa) ponía a prueba a los jugadores.

Quizá en parte por esta preocupación de imitar literalmente la realidad, Dark Corners of the Earth fracasa estrepitosamente como shooter. La ausencia barras de energía o contadores de munición es algo ya asimilado, pero el irritante sistema de recarga (¿alguien ha leído la última columna de Nacho Vigalondo en Xtreme?) y la eliminación de un cualquier punto de referencia o de mira para nuestros disparos no ayudan a hacer de los tiroteos algo gratificante. Las mecánicas de ocultación y sigilo, que ofrecen una alternativa más satisfactoria para resolver los enfrentamientos que un gatillo impreciso, tienen también sus inconvenientes: los enemigos se mueven según rutas preestablecidas y su IA es de por sí insultantemente baja: con frecuencia no son capaces de reconocer la dirección de su atacante y se comportan como sordos ante los disparos cercanos. Escurioso que, con lo preocupados que estaban los programadores de la extinta Headfirst Productions por hacer un videojuego realista, los malvados vecinos de Innsmouth luzcan un aspecto tan cartoon, como un diseño de storyboard a medio acabar, de brazos y mandíbulas exageradas.

Ahora tengo un presentimiento. Hace unas semanas, la escritora Elia Barceló hablaba en la Semana Negra de Getafe de Lovecraft y de la cordura en los videojuegos después de su experiencia a oscuras con Eternal Darkness, de GameCube. Y, de nuevo en Xtreme (número de septiembre), me encuentro con que para muchos, este y no otro es el mejor título de la anterior consola de Nintendo. Siento como Lovecraft me hace señas desde algún lugar del averno. Me estoy volviendo loco. No sé si correr a la tienda más cercana, a ver si encuentro una copia de Eternal Darkness por menos 30 euros, o, por mi bien, dejar descansar una temporada al escritor de Providence y pasarme a una licencia, hmm, más agradecida. ¿Dónde están los buenos juegos de rol japonés cuando se les necesita?

Publicado en Gamefilia el 26/12/2008

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