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Bandas sonoras imaginarias #1: Fuck Buttons vs. Silent Hill

In Gamefilia, Horror, Mareo, Postmoderneo, Ruidismo on 27 enero, 2010 at 12:16 am

Mientras haya tiempo libre, habrá imaginación. La mía no para de darle vueltas al próximo Silent Hill Homecoming, cuyas tibias críticas me han dejado aplastado contra el suelo. Detrás de su banda sonora repite el efectivo Akira Yamaoka, un Badalamenti del industrial que haría las delicias del David Lynch de Carretera Perdida. Como sus temas cantados seguiran sin convencerme, he aquí una alternativa pervertida al score de Homecoming: Fuck Buttons, un dúo de Bristol (capital de la niebla) que tortura a sus juguetes para sacar ruido, psicodelia, drone music y electrónica lo-fi. Infernal.

En directo, Fuck Buttons me dejó con los oídos zumbando y la cabeza desorientada, aunque un poco decepcionado, con la sensación de estar ante el divertimento onanista de dos pirados por los cacharros analógicos. En disco se aprecia mejor su propuesta, basada en la repetición obsesiva de sonidos, los cambios de volumen y distintas capas de residuos sónicos. Dando una importancia a la atmósfera por encima de cualquier otra cosa, los temas de su primer álbum, Street Horrrsing (ATP; 2008) encajarían en el Silent Hill de mis pesadillas: Sweet Love For Planet Earth, suena como una caja de música enterrada bajo los lamentos de una radio desintonizada; los ecos desquiciados de Ribs Out funcionan como un aviso: aquí un grupo de locos bailando alrededor de una hoguera, unos Animal Collective con la bata blanca manchada de sangre; Okay, Let’s Talk About Music (la mejor del lote) podría ser la pieza elegida para ilustrar el salto al otro mundo, la espina dorsal (retorcida) sobre la que crece todo Silent Hill, o cómo componer el terror remezclando fragmentos reconocibles de la realidad con otros salidos del subconsciente.

Race You To My Bedroom/Spirit Rise sirve para mantener la tensión y mantenernos erguidos en un viaje en negativo, donde los colores y las texturas funcionan y sorprenden porque están invertidas, como si le diéramos la vuelta a una canción pop y quedaran a la vista sus patrones. Bright Tomorrow, la más accesible, es también la más previsible y representa lo inesperado, el truco inevitable de todo relato de terror, el susto: bu! El cierre del disco, con Colours Move, es, efectivamente, un end theme en toda regla, el hit que todo score necesita, de ahí que sirva mejor que ninguno para abrir este texto.

Por desgracia para mi mitomanía, Fuck Buttons no son excesivamente jugones. Les gusta Guitar Hero y el Zelda de DS, según leí en una entrevista concedida a Pitchfork. En directo, a pesar de todo lo dicho al principio, solo les falta un par de consolas para musicar lo que parece el suicidio en masa de un trillón de pokemon.

Publicado en Gamefilia el 8/1/2009

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  1. […] aquí se puede leer un experimento que hice con ellos y con ‘Silent […]

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