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Alien: un paseo por el arte extraterrestre de H. R. Giger

In Horror, Mareo on 23 febrero, 2010 at 12:26 am

¿Quieres opio?, fue lo primero que le preguntó H. R. Giger al guionista e ideológo de Alien, el octavo pasajero, Dan O’Bannon, cuando fueron presentados en 1977.
–¿Por qué lo tomas? –le preguntó O’Bannon.
–Me asustan mis visiones.
–Sólo están en tu cabeza.
–Eso es lo que me da miedo.

Sirva esta recreación para hacerse una idea de lo que todo el equipo de Alien sintió al ver a Giger, un suizo pálido e inquietante (entonces, de 27 años y hoy, de 67) vestido de negro absoluto y que acostumbraba a hablar en susurros. Sus extraños diseños, publicados en 1977 en un libro titulado Necronomicon, habían encantado al casi novato Ridley Scott. El director sabía que si conseguía que Giger se involucrase en Alien, la película dejaría de ser de serie B, y se convertiría en un clásico del terror y la ciencia ficción. Su alien no podía ser un hombre disfrazado.

Siguiendo con la recreación, a pesar de los rumores que manejaban actores y técnicos, Giger no guardaba el esqueleto de una novia suicida. Aunque sí que trabajaba con huesos secos y plastilina, encaramado a una escalera, para dar vida a varias versiones del elegante y amenazador extraterrestre de la película, así como su entorno, un paisaje de pesadilla en el que utilizó algunas ideas que ya barajó para la inacabada versión de Dune, de Alejandro Jodorowsky.

El universo de Giger, donde se conjuga el sexo, la muerte, la mecánica, la biología y todo tipo de simbolismos cibergóticos, resultó ser el mejor ambiente donde el alien podía crecer.

Un Oscar para su bicho
Dueño de su propio museo, el Musée HR Giger en el castillo de Saint Germain de Gruyères, Giger lleva exponiendo en salas desde 1967, por lo que no es de extrañar que su trabajo, reconocido en Hollywood con el único Oscar que recibió Alien, sea también objeto de una muestra en nuestro país. Bajo el título HR Giger: escultura, gráfica y diseño, la exposición alojada en la Universidad Politécnica de Valencia hasta el 5 de diciembre reúne 50 obras, entre las que destaca, claro, la cabeza del bicharraco.

“Me la ofreció él mismo cuando le hablamos de hacer la exposición”, recuerda el comisario, Carlos Arenas, que tuvo la idea de dedicar al suizo una muestra hace un par de años, tras leer en la universidad su tesis sobre Giger. “En un principio no estaba demasiado convencido de que una universidad fuera el sitio adecuado, pero una vez que aceptó, nos ofreció muchas de las piezas de su museo”. Los fetichistas del alienígena encontraran además otras delicatessen, como los dibujos conceptuales para Alien 3, que ocupan toda una pared de la sala.

Más o menos dos tercios de lo que se muestra proceden del castillo, el resto pertenece a coleccionistas privados. Por cierto, ¿el Gobierno suizo nunca compró ninguna? “Alguna institución tiene algo de su obra, pero está muy infravalorado. Como otros genios, ha sido malcomprendido en su época”, dice Arenas.

Psicodelia y biomecanoides
Como su nombre indica, la exposición quiere mostrar todos los ángulos de un artista total, de culto, pero que ha cultivado la escultura, el diseño, la pintura, la arquitectura y hasta el diseño de portadas de discos. Entre otras cosas ajenas a Alien, se exponen sus primeros trabajos, la serie de dibujos y esculturas Niños Atómicos (1964), los dibujos dedicados a clásicos como El fantasma de la Ópera (1967), esos Paisajes psicodélicos (1971) a los que le inducía el opio, además de biomecanoides, carteles, esculturas y pinturas originales de aerógrafo y, atención, viciosillos, la silla Harkonnen de Dune.

Heredero de artistas que se basan en el horror como forma de expresión, como Francis Bacon o Alfred Kubin, “si hubiera un artista al que Giger pondría en un altar sería Dalí”, dice Arenas. Una curiosidad: el genio de los relojes blandos le tenía pavor a las langostas. Giger, a los gusanos. Y a volar en avión.

Oda a su novia

Dicen que cuando Li, su musa y novia en los 70, vio el retrato membranoso que Giger le dedicó, lo acuchilló. Al retrato. Hoy, el coleccionista que lo posee se jacta de que la rotura se luzca en Valencia.

Máquina paridora y niños atómicos

La exposición no sólo reúne material de Alien. Entre las 50 piezas que se han reunido están algunos de sus primeros trabajos, como la serie escultórica Niños atómicos, realizada en poliéster, y los dibujos en gran formato incluidos en la serie La máquina paridora. Otra rareza que se puede ver son los bocetos realizados por el artista para Alien 3 (David Fincher) que, por desgracia, nunca fueron utilizados.

El trofeo siempre es la cabeza

Esta no sólo es una de las tres cabezas de alien diseñadas para la película. Es la única provista de un mecanismo, ideado por el italiano Carlo Rambaldi, que le permitía abrir una boca horripilante (¡con labios!) y mostrar una lengua que, a su vez, también estaba provista de boca dentada. Espeluznante. Fue el propio Giger el que ofreció esta pieza para la exposición, sin duda el centro de la muestra. Giger estuvo en Valencia para la inauguración e incluso firmó autógrafos a las cerca de 900 personas que asistieron. Y, según nos cuentan, aunque no le pegue nada, comió paella.

“Sexo, muerte y nacimiento son las claves de Giger”

Entrevista con Carlos Arenas, comisario de la exposición

1

Según Ridley Scott, el secreto para dar miedo es no mostrar a la criatura. Sin querer faltarle el respeto, creo que en el caso de ‘Alien’ se equivoca…

Creo que tiene parte de razón. Está claro que su diseño revolucionó el terror y la ciencia ficción, ya que conseguía evocar otras cosas, como el sexo. Al no mostrar a la criatura, te crea ansiedad. Pero también es cierto que la escena final de la película, donde se ve el cuerpo completo, ha sido muy criticada, ya que deja ver que, en el fondo, es un hombre disfrazado… Creo que en las siguientes películas se ha visto todavía más y se ha perdido parte del encanto.

2

Art Noveau, tecnología, sexo… ¿Cuáles son las claves para entender a Giger?

Sexo, muerte y nacimiento. Está por doquier en su obra. Además, durante determinadas épocas utilizó símbolos de magia y ocultismo. Siempre se ha sentido próximo al surrealismo, incluso llegó a conocer a Dalí, que fue quien lo puso en contacto con Hollywood a través de Jodorowsky y su Dune. También El Bosco. Y el propio cuerpo humano, con el que ha trabajado desde los años 60: jugar con sus formas, mezclarlo con metal. Fue pionero del cyborg, el ciberpunk y, en general, tiene presencia en la cultura underground, como el cómic e incluso el tatuaje.

3

¿Estamos ante un artista o ante un científico que investiga lo que le rodea?

Cuando tocas lo humano y los posthumano, debes documentarte, y el lo hizo profundamente en temas como la anatomía. Por eso su trabajo también puede tener implicaciones médicas, filosóficas, éticas… Vamos hacia una época robótica, muy Giger.


Publicado en Público el 27/10/2007

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