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Stanislaw Lem realista

In Antiguos Maestros on 10 marzo, 2010 at 12:04 am

Inmortalizado por una suerte de ciencia ficción filosófica (El invencible), fuertemente psicológica (Solaris) y casi siempre cargada de un humor inusual en un género dominado por las naves espaciales (Diarios de las estrellas), Stanislaw Lem ha pasado a la historia por una literatura más utópica que realista. Pero el polaco tenía todavía un ajuste de cuentas pendiente: la traducción y publicación en nuestro idioma de su primera novela, El hospital de la transfiguración, un relato que nada tiene que ver con las estrellas y sí con el horror terrenal de quien ha vivido el inicio de la Segunda Guerra Mundial, toda una rareza en la producción de Lem, según Enrique Redel, Director Editorial del sello Impedimenta y responsable de que, por fin, podamos tener esta novela en nuestras manos.

Escrita originalmente en 1948, no fue publicada en su país hasta 1955 por ser considerada contrarrevolucionaria por las autoridades polacas. Ni siquiera tuvo versión en inglés hasta 1988. Redel cuenta la odisea de un autor casi empujado por necesidad a escribir ciencia-ficción: Cuando escribe El Hospital…, ensaya un tipo de obra realista en la que describe la situación de los primeros meses de la ocupación nazi y las peripecias de un joven doctor en un hospital psiquiátrico. Lo que ocurre una vez acabada es que las autoridades comunistas lo acosan, intentando poner su obra al servicio de los intereses políticos estatales”. Una auténtica odisea que solo finaliza con la muerte de Stalin en 1956. Lem pronto se da cuenta de que muchas de las cosas que quiere decir y que no le han dejado las puede contar si las filtra en forma de relatos fantásticos. El anhelo de libertad, de igualdad entre los hombres, sus ideas políticas y filosóficas logran pasar la censura mediante novelas sobre astronautas, pilotos espaciales o filósofos enloquecidos.

Los secretos del hospital

El Hospital… sufrió varias reescrituras por el propio Lem, fundamentalmente por exigencias de su editorial. Sus impresiones posteriores respecto a la novela estuvieron teñidas de cierto sabor amargo: fue una primera novela, con lo bueno y lo malo que esto tiene, pero, según Redel, se trató de una obra tremendamente importante para él; su debut literario, su obra más personal y descarnada, a la que le dedicó siete años de su vida. Hasta el final de su vida nunca volvería a hablar explícitamente de de las matanzas de los nazis, el Holocausto, los trenes de la muerte.

Y El Hospital… sigue guardando secretos: Lem se vio obligado a convertirla en la primera parte de una trilogía, que después guardó con instrucciones de que nadie publicase nunca. Eran obras impuestas por el régimen. No sé si podremos leerlas alguna vez, confiesa Redel con adoración.

Publicado en Público.es el 26/5/2008

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  1. […] fondo”, cuenta Enrique Redel, editor que, en contacto con la familia y herederos del polaco, ya se encargó de rescatar otra rareza, la novela realista El hospital de la transfiguración (1948). Esta nueva traducción pretende “volver a poner en valor un título injustamente […]

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