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Borges inédito: la novela que nunca escribió

In Antiguos Maestros on 8 mayo, 2010 at 6:13 pm

Para Borges, enfrentarse a la idea de la novela en mayúsculas, como género literario por excelencia, debía de ser como contemplar su Moby Dick, su Leviatán, algo inmenso y sólo parcialmente visible por su lado más amenazador, como un monstruo primitivo. El escritor argentino, conocido cuentista, poeta y célebre por su afán enciclopédico y bibliófilo, además de por una de las mentes más lúcidas y alucinadas a la vez, nunca fue capaz de escribir la suya, la gran novela borgeana. O nunca quiso hacerlo: ya en el prólogo de su libro Ficciones, calificaba de “desvarío laborioso y empobrecedor” eso de “componer vastos libros; explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”.

El argentino, más relector de cuentos que lector de novelas, en alguna ocasión culpó a su “haraganería” de no haber cultivado la novela. En realidad, siendo un escritor que se entregó a la poesía, que alabó la brevedad y la capacidad de síntesis, no era raro que rechazase un género que siempre le parecía condenado a dar vueltas sobre su propia trama, víctima de su propia extensión.

Pero el mito alrededor de Borges como escritor único de cuentos, poemas y ensayos se ve amenazado: el próximo día 18, se editará en España un texto inédito, que según los especialistas, podría haber sido el arranque de aquella novela que nunca escribió. Se trata de cuatro páginas manuscritas que hasta ahora habían estado en el archivo de la Universidad de Texas en Austin y que en España será puesta en la calle por Del Centro Editores y la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, con el apoyo de la viuda, María Kodama (que, por cierto, no conocía de la existencia de este texto hasta ahora).

El drama familiar
Fue Julio Ortega, escritor y profesor de la Brown University, especialista en literatura hispanoamericana, quien dio con los manuscritos, “ocultos” junto a otra documentación de Borges que sí había sido publicada, como transcripciones de cuentos, correcciones a mano y mecanoscritos. Él es también el encargado de firmar el prólogo del libro, donde deja claro algunas cuestiones técnica, principalmente: ¿Qué es?. “Borges llama crónica a este relato inconcluso, que no llega a ser un cuento y que bien pudo haber sido la única novela del autor”, escribe Ortega, para quien, en efecto, hay elementos de crónica y de cuento, si bien “de su drama familiar emerge la historia novelada de las fundaciones republicanas, o la novela de la historia de los desheredados de la patria que sus padres liberaron”.

En su opinión, estamos ante un experimento que tiene un poco de todo: crónica, cuento y novela, que “se ceden la palabra, como si los hechos no pudieran ser narrados en un solo género y en torno a un solo sujeto”. Seguramente fue esa diversidad de “entonaciones y tentaciones” lo que hizo a Borges, “que descreía de la novela, abandonar la lección de la crónica a favor del trágico recuento de una familia criolla y patricia venida a menos en las miserias de la Guerra”. Es decir: “Sólo la novela podría haber dado lección cabal de esos hijos del desengaño”.

100 años de historia
Titulado como Los Rivero para esta edición, el argumento del manuscrito “describe magistralmente a una familia descendiente de un héroe de la independencia americana venida a menos. Junto a ella, describe también la historia de América y la de Argentina en particular”, según Claudio Pérez Muíguez, director de la editorial. Una familia heredera de “uno de los padres de la patria”, encallada en la miseria económica y sin ningún tipo de reconocimiento, más allá de la lanza que blandió su antepasado en la batalla y que hoy es su fortuna. De alguna manera, el texto debía recorrer “100 años de historia de esta familia, y en paralelo, 100 años de historia también de la Argentina o de la América que se independiza en el siglo XIX.

Este tipo de descripción extensa de los personajes es “algo que no está en su literatura. En un cuento de Borges, cuatro páginas dan para toda la trama”, lo que hace pensar en su origen como novela o, en el peor de los casos, “un cuento muy largo, algo también atípico en él”, según el editor. Hablamos de un texto muy centrado en los personajes, mientras que la obra de Borges suele centrarse en la historia, en la trama, la idea, en lo que sucede, más allá de que los personajes estén descritos. “Nunca ha habido un retrato suyo con tanta exhaustividad: es lo que hace original” al manuscrito, reconoce Pérez Míguez.

El texto está fechado alrededor de 1950, aunque en realidad el manuscrito no fue fechado ni titulado por el propio Borges. El nombre de Los Rivero era con el que estaba guardado en el archivo y es el que “parece más adecuado por su temática”, dice Pérez Míguez. Fue esa época cuando Borges dejó de escribir a mano por su ceguera. Comparándolo con la caligrafía de El Aleph, por ejemplo, que fue escrito en 1945 y cuyo manuscrito está en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, se puede ver que su estilo “está un poco deteriorado, con las vocales más cerradas y ese tipo de cosas. Bien puede ser de alrededor de los 50, también del 48 o el 52: no hay fecha cierta”, revela Pérez Míguez.

En cuanto al estilo, parece que tampoco hay duda: “Es un texto importante. Toda producción de un escritor de su relevancia lo es. Pero es que además, en estas pocas páginas, Borges da una descripción tan cabal y tan refinada de la situación de esta familia y de la evolución de los 100 años de Argentina, que literariamente es impecable. Uno lee esto y ve la tristeza de esa decadencia, la evolución social… Y todo con su estilo, con su ironía y sentido del humor. Algunos ejemplos de ese estilo: de uno de sus personajes habla de que su ignorancia era casi perfecta. Y otro habla del pan amargo del destierro“, dice. Todo indica que se puede vincular Los Rivero a la parte de la obra de Borges que habla de Argentina, a todos sus cuentos vinculados a la historia de su país.

Miedo a la novela
Pero, ¿podríamos decir que Borges temía a la novela? ¿O fue un sentimiento de rechazo lo que le llevó a no cultivarla a lo largo de su carrera? “Nunca quiso escribir una. Desprecio no le tenía: era un gran lector de novela y muchos de sus autores preferidos eran autores de novela. Pero prefería la variante más complicada, la de reducir un texto a su mínima extensión sin dejar de decir lo importante, que es lo que es el cuento. Él decía que la novela tiene algo de ripio. Y es mucho más difícil, a nivel de técnica, escribir un cuento que una novela porque tiene que decir y crear lo mismo en pocas páginas. Era esto lo que más le gustaba a Borges. Más que desprecio, lo que no le gustaba era escribir novelas”, concluye Pérez Míguez. Los Rivero será presentado y puesto a la venta el día 18, en una edición cuidada y limitada a 100 unidades numeradas.

Una edición tan deliciosa como exclusiva

La edición preparada por Del Centro Editores en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges es una delicia para amantes de los libros: tirada única de 100 ejemplares, firmados por el editor, numerados, impresos a color y en papel de grabado de alta calidad. Las hojas van incluidas en una carpeta realizada artesanalmente, cubierta de papel estampado a mano, y, a su vez, en estuche entelado. El ‘plus’ es que la carpeta tiene, a su vez, una subcarpeta donde se encuentra el facsimilar del manuscrito original. Es decir: el texto de Borges está transcrito en el libro y en original. Además, hay una introducción de Julio Ortega e ilustraciones del argentino Carlos Alonso.

Ilustración: Carlos Alonso

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