In Prog We Trust

Naughty Bear: masacre de peluches

In Gamefilia on 27 junio, 2010 at 3:57 pm

No es la primera vez que los osos de peluche se emancipan de su esclavo trabajo infantil y se ponen a liarla parda, ya sea contra humanos o contra sus similares peludos, aunque pocas veces se les ha presentado a la audiencia como verdaderos psicópatas. Los casos registrados de incidentes sangrientos con mascotas de trapo hasta ahora en otros videojuegos parecen ir en contra de su propia voluntad, como ocurre en Dead Rising, donde los peluches eran igual de eficaces para decapitar zombis que un bate o un carrito de supermercado. Algo más encantador y violento, como una de esas series de dibujos animados para adultos donde se cortan a los protagonistas en rodajas, Naughty Bear (a la venta desde el viernes para PlayStation 3 y Xbox 360) según indica su manual, “es un juego de acción que consiste en portarse mal y conseguir puntos de maldad lo más rápido posible”.

El oso protagonista de Naughty Bear viene a ser una especie de héroe de película de acción, como un Bruce Willis con costuras pero igualmente cabreado con el mundo, que busca la venganza por medio de la aniquilación masiva: eso les pasa a los otros por no invitarle a las fiestas. Los escenarios están divididos en diferentes zonas, a las que no podremos acceder hasta que hayamos conseguido una cantidad determinada de puntos, para lo cual lo más importante es hacer el cafre. Hay encargos de todo tipo: asustar a un oso en concreto para frustrar sus planes, romper objetos y el inmobiliario hasta conseguir una determinada puntuación, pasar inadvertido entre los enemigos, aniquilar a la colonia entera de osos, conseguir que no te peguen, disparen o atrapen…

Como en un Metal Gear, el silencio y la infiltración son importantes. Los otros osos estarán normalmente metidos de lleno en sus actividades, por lo que lo ideal es no dar pistas de nuestras intenciones y ser invisibles. Y como en Manhunt, la verdadera gracia está en ir probando las distintas armas (bates, cuchillos, hachas, pistolas, cepos, trampas): todas ellas muestran maneras espectaculares de hacer morder el polvo a los enemigos. Si en algún momento nos ponemos al descubierto o montamos jaleo, los otros osos irán poniéndose nerviosos y tomarán decisiones: pueden organizarse para ir en contra de ti (y, por ejemplo, atrincherarse aterrados en el interior de una casa) o bien pedir refuerzos, con lo que la policía y el ejército harán acto de presencia y tendremos más dificultades. Como en un GTA de llavero.

Nuestra mejor arma, en cualquier caso, es el miedo. Podemos sorprender a los incautos por la espalda, pillados en medio de sus actos cotidianos, y darles sustos hasta matarlos. También puntúa, y mucho, ir atemorizando uno a uno a los enemigos, que irán perdiendo los papeles y pueden terminar corriendo por el escenario presas de verdadero pavor. Los otros, en cuanto le vean, empezarán a mosquearse. Si el oso que tenemos por objetivo se da cuenta de nuestras intenciones, intentará huir. Y si lo consigue, habremos fallado. Es bueno para evitarlo desplegar nuestras habilidades en el sabotaje de coches y barcas, luces (la oscuridad es buena para crear confusión) y otros elementos del escenario. También podemos despistarlos, haciendo ruidos en zonas determinadas, para obligar a que se muevan y dejen el camino libre.

Como reto, Naughty Bear obliga a jugar una y otra vez sus niveles, mejorar la puntuación y conseguir mejores trofeos haciendo cada vez más maldades (o maldades secundarias), lo cual va añadiendo situaciones, posibilidades y otros personajes jugables, con nuevos trajes y mejor habilidades frente a los demás. Una vez terminadas las misiones principales, iremos desbloqueando desafíos diferentes desafíos (hay hasta siete), que pretenden afinar nuestras habilidades, aunque en todos el objetivo puede resumirse a obtener el máximo de puntos de maldad posible.

La manera de medir la puntación es puramente arcade: cuanto más la montes, mejor. Una barra irá multiplicando la puntación de tus acciones exponencialmente, así que hay que aprovechar cuando el multiplicador está alto para destrozar todo lo que podamos. Si estamos quietos, iremos perdiendo poco a poco las bonificaciones. Lo mejor es trazar un plan maestro y esperar el momento justo para desatar todo el caos de una vez y no dejar escapar ningún punto. En cualquier caso, no hay una sola manera de resolver las situaciones, así que la gracia está en tensar la cuerda, a ver hasta cuándo aguantan ellos y hasta cuándo aguanta el jugador.

El control también busca no complicarnos la vida: nuestro oso puede hacer combos pulsando el botón de ataque varias veces seguidas, puede esquivar, rematar, apuntar con armas de fuego, esconderse entre la hierba y utilizar objetos del escenario. Asequible y no recomendado para menos de 12 años, Naughty Bear no te llevará de vuelta a la infancia (a no ser que escondas un Chucky en tu interior) pero evoca las posibilidades ilimitadas de juego que dan un peluche blandito y un cuchillo bien afilado.

Cómo matar a un oso amoroso (en tres pasos)

1. Que nadie te vea

La infiltración es esencial
para salir con éxito de
los desafíos. La idea es
mantenerse ocultos y en
silencio mientras observamos
el comportamiento de los
enemigos y aprendemos sus
rutinas, como el camino que
recorren. Si atacamos a lo loco,
lo tenemos más dificil que si
seleccionamos con cuidado
cada uno de los objetivos.

2. ¡Sabotaje!

Mientras los enemigos
están confiados, podemos
hacer trastadas que pueden
beneficiarnos en caso de que
la cosa se ponga fea. Nuestro
oso es un experto en ‘hackear’
electrodomésticos, averiar coches
y barcas y cosas más domésticas,
como retretes y barbacoas. Si salta
la alarma, además de intentar
escapar, los enemigos llamarán a
la policía o al ejercito y habrá lío.

3. Un susto de muerte

Como en un ‘Manhunt’ de
trapo, la parte más divertida de
‘Naughty Bear’ es, con perdón,
disfrutar matando enemigos
de diferentes maneras.
Dependiendo del arma y la
situación en las que los pillemos,
hay formas de lo más creativas
de destriparlos. Pero lo ideal es,
primero, ponerles nerviosos
a base de sustos. Si nos lo
curramos, el susto será mortal.

Publicado hoy en Público.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: