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Crítica de ‘Pesadilla en Elm Street (El origen)’ y entrevista con (el nuevo) Freddy Krueger

In Horror, Oh no!, Versus on 23 julio, 2010 at 2:00 pm

Director: Samuel Bayer
Género: Terror
Reparto: Jackie Earle Haley, Rooney Mara, Kyle Gallner
Duración: 102 minutos

En síntesis
Freddy Krueger, el villano de la cara de pizza que nos aterró en los ochenta, vuelve en un remake de su primera película, destinado a las nuevas generaciones de estudiantes de instituto. Nada ha cambiado mucho desde entonces, sólo la telefonía móvil: una pandilla de jóvenes es víctima de un asesino que sólo aparece en sueños. Se trata de un jardinero al que un grupo de padres quemó vivo años atrás y que vuelve para vengarse.

Comentario
Freddy Krueger es un poco como Alien o Terminator: sus jefes lo resucitan y lo ponen a currar incluso una vez jubilado. La últimas veces que se le ha visto fue en Freddy vs. Jason (2003) y en la todavía más imposible Freddy vs. Ghostbusters (2004), lo que da una idea de los terrenos por los que se ha movido estos años el personaje creado en 1984 por Wes Craven.

Detrás de esta “recreación contemporánea” (así la llaman sus responsables) del clásico del cine de terror está Platinum Dunes, productora artífice de intentar reflotar en los últimos tiempos otras marcas similares, como ‘Viernes 13′ y ‘La matanza de Texas’, y en concreto, Michael Bay, un derrochador de tomo y lomo que se antoja excesivo para lo que en su día fue una película de bajo presupuesto.

Todo sigue en su sitio y la fotocopia del original es tan evidente que ni asusta: estos chicos deben de estar tan tontos como los de hace 30 años para permitirse el lujo de quedarse dormidos en plena clase (¡ay!) o en la bañera (¡ayayay!), más cuando tu asesino espera a que te quedes frito para cortarte en rodajas. A falta de capacidad de sorpresa, su director, el ex grunge Samuel Bayer, apuesta por matar al espectador a base de subidones sonoros, lo que resulta agotador.

Con todo, sale victoriosa en su principal reto: que un nuevo actor se meta en el traje de Freddy, una vez que Robert Englund ha dicho que no. El nominado a un Oscar Jackie Earle Haley cumple dando miedo incluso sin careta y desvelando el verdadero terror, el origen del monstruo, que el filme de 1984 sólo esbozaba: que a Freddy lo mataron por pedófilo.

El director grunge
Samuel Bayer (1962) debuta en la dirección con esta nueva Pesadilla…, pero a él le debemos parte de la estética  grunge que marcó la música de los noventa. Suyos son los videoclips de Smells Like Teen Spirit (Nirvana), Zombie (The Cranberries ), Stupid Girl (Garbage) y Bullet with Butterfly Wings (Smashing Pumpkins), además de trabajos para Blind Melon, Jesus and Mary Chain, Hole, Metallica, Green Day, Marilyn Manson y ¡Collective Soul!

[Publicado ayer en Público].

Jackie Earle Haley: «Freddy Krueger es el hombre del saco moderno»

He aquí un rumor, y de los buenos: en 1984, cuando Wes Craven estaba haciendo el cásting para la Pesadilla en Elm Street original, el actor Jackie Earle Haley se presentó para un papel, acompañado de su amigo Johnny Depp. Pero Craven finalmente eligió a Depp, que en el filme terminaba muriendo engullido literalmente por su cama y expulsado hacia el techo a modo de papilla de sangre. Hoy, en 2010, un revivido Jackie Earle Haley es el encargado de enfundarse el sombrero, el jersey a rayas y el guante afilado de Krueger en el remake de Pesadilla en Elm Street que se estrena en España el 23 de julio.

Producida por Michael Bay, que en los últimos tiempos ha revitalizado con éxito franquicias como Transformers y que lo ha intentado también con Viernes 13, esta actualización de Pesadilla en Elm Street no esconde sus intenciones: terror de instituto para nuevas generaciones de adolescentes. Para Haley, Krueger es el “coco, el hombre del saco moderno. Siempre nos ha gustado sentarnos alrededor de un adulto a pasar miedo escuchando historias”. Y, según contaba el actor ayer en un encuentro con la prensa, precisamente “eso es lo que hace Freddy. Es una parte importante de nuestra cultura y con quien no puedes acabar: siempre resucita”. El director Samuel Bayer le pidió que se centrara en “el lado oscuro del personaje”, ya que la película muestra sin dudas a Krueger como un pedófilo.

La segunda vida del actor
Aunque Haley no ha llegado a confirmar el rumor que lo coloca junto a Depp y Craven en aquel lejano 1984, su historia personal y profesional es lo bastante curiosa como para no necesitar muchas coartadas. La suya ha sido una resurrección como la de Krueger. Hablamos de un actor que empezó a trabajar a los 6 años, que llegó a ser “muy famoso”, y cuya carrera tocó techo en 1976 con Una pandilla de pelotas. De ahí, hacia abajo. “El problema fue que la gente de Hollywood me veía como un tío bueno en potencia, pero mi cuerpo no contribuyó a ello”, ríe Haley, que debe rondar 1,60 metros de altura. “Así que empezaron a no saber qué hacer conmigo, dónde colocarme. Primero empezó a escasear el buen trabajo, luego también el malo”, recuerda. Con veintitantos años, Haley confiesa que no tenía fuerza para seguir, así que se “reinventó” como director de publicidad.

Hasta que en 2006 reapareció, y desde entonces no ha parado: obtuvo una nominación al Oscar por su interpretación en Juegos secretos, hizo de Rorschach en Watchmen y ha trabajado para Scorsese en Shutter Island. Así que esta vez no tuvo que ir a ningún cásting. “Ni sabía que estaban haciendo un remake. Me enteré en internet, porque algunos fans sugerían que yo podría ser el nuevo Krueger. Llamé a mi agente, y así era. Y si cogí el papel fue porque una vocecita en mi interior insistió. No podía decir que no a un personaje así, a un icono del terror”, remata.

Los malos sueños de un juguete roto de Hollywood
Vista su trayectoria, tan peculiar, ¿se sintió Haley en algún momento como un juguete roto? “Posiblemente: he sentido todo tipo de mierdas en este profesión. Es muy fácil montarse en la cabeza ideas de conspiración, de que todos están colaborando contra ti. Pero si te fijas en Hollywood, la mayoría de actores niños y adolescentes que tienen éxito no llegan a tener una carrera de éxito como adultos. Se convierten en almas perdidas y nunca consiguen poner las cosas en orden, tanto en lo profesional como en lo personal. Quedan bastante tocados”. Y, ¿ tenía este Krueger alguna pesadilla recurrente cuando era niño? “Como todo el mundo, soñaba que quería volar pero no podía. Como el Gran Héroe Americano. Y más de terror, solía soñar con un hombre tarántula de 1,85 que me perseguía por el pasillo para pillarme…”.

[Publicado el 13/07/2010 en Público]

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