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Dios y el ejército de EEUU buscan seguidores entre los videojugadores

In Gamefilia, NoFicción on 12 junio, 2011 at 4:45 pm

No es la primera vez que leo algo sobre el interés que despiertan los videojugadores en el ejército de EEUU, no sé si desesperado ante la falta de vocación en sus filas o porque de verdad confían en que los shooters bélicos son una buena escuela para formar a futuros soldados. De mi viaje a Los Ángeles para cubir el E3 (Electronic Entertainment Expo) he vuelto con una pila de revistas de videojuegos, perfecta para amenizar un trayecto de 12 horas. Entre las páginas de varias de ellas me topé con dos versiones de un anuncio de la marina norteamericana que me sorprendieron por su utilización de unos recursos que me son familiares, camuflados con el lenguaje propio de los gamers. Dos anuncios serios que bien podrían pasar por publicidades de los últimos títulos ambientados en conflictos bélicos.

Precisamente dos de los juegos que más ruido han hecho en esta edición del E3 han sido Call of Duty: Modern Warfare 3 y Battlefield 3, cuyo cartel, con varios soldados en primer plano, ocupaba el principal espacio publicitario de la feria: la fachada de Los Angeles Convention Center. Los dos prometen llevar al jugador hasta el corazón de la guerra.

El primero de los anuncios es el que ilustra esta entrada. Estaba insertado en la Revista Oficial de Xbox, al principio del número de julio (página 11). Mi mirada se fue directa a la imagen que muestra un grupo de soldados cogidos en movimiento, a punto de entrar en acción, especialmente a ese bicharraco metálico aéreo que parece sacado de un escenario de ficción. Es más: en un principio, me dediqué a tratar de averiguar hasta qué punto aquello era un montaje photoshopeado para acercar la más bien sucia realidad del ejército a la sofisticada visión de ella que dan los videojuegos, donde se luce maquinaria pesada, unos muy completos arsenales y gadgets de última generación. Y donde nadie se muere por muchos disparos en la cabeza que reciba.

Después caí en el mensaje. “Aquí no hay un camino fácil”, dice en caractéres gigantescos. “Eso por eso que mandamos a los marines”. Y me pareció que lo del “camino fácil” apuntaba directamente al corazoncito de todo hardcore gamer, que suele medir lo bueno que es en un videojuego a partir de los diferentes niveles de dificultad que éste le ofrece. Cuanto más infernal resulta, mejor. El resto era propaganda épica: estamos ante un cuerpo de élite preparado para “proteger nuestra nación y modo de vida”.

En el segundo anuncio encontré lo que buscaba. Estaba insertado en Game Informer, en un número dedicado especialmente al E3, en la página 5. Esta vez la imagen me pareció más explícita en cuanto a referencias: en ella se ve a un marine en un campo de pruebas  exagerado, como si estuviera dentro de un nivel de acrobacias de un Tomb Raider, en los que hay que saltar con precisión y agarrarse a lo que sea para no tocar el suelo. Y después de volver a apelar a la dificultad de tal empresa (“nuestros estándares son inflexibles”, “debes darlo todo”), me topé con un llamamiento a jugones de gatillo rápido: “Si crees que tienes lo que hay que tener para defender nuestra nación como uno de los privilegiados, demuestralo”. Supersutil.

Pero el ejército no es el único interesado en los shooters bélicos. Durante la presentación de los dos niveles de Modern Warfare 3 que Activision ofrecía a la prensa, me crucé ni más ni menos que con Steven Spielberg, que quiso comprobar con sus ojos la efectividad de la demo, lo que ilustra el buen momento de la industria con Hollywood. MW3 es espectacular y resume lo mejor del cine de acción: hiperrealismo, pirotecnia, ritmo imparable y una cámara en primera persona colocada en una variedad de situaciones que ya quisieran muchos blockbusters, desde sabotear un submarino enemigo a una persecución en el metro de Londres con el objetivo de evitar un ataque terrorista, lo que ya ha levantado algunas suspicacias por su parecido con hechos reales.

Pero mi gran sorpresa fue otra. Y es que Jesús también busca fieles entre los jugones. Miren con lo que me topé entre los pasillos del E3:

Los responsables de este manual, que regalaban en su propio stand dentro de la feria, son Game Church, también activos en Twitter y Facebook. Su idea es modernizar a Jesús y traerlo hasta los tiempos actuales, de ahí eso de representarlo con un mando de Xbox 360 entre las manos: “Jesus juega” y “Para ganar, Jesús” son algunos de sus mensajes. Dentro, leo cómo se enfrentan a la doctrina transmitida durante siglos: “¿Y si Jesús hubiera llegado a la Tierra por los jugadores? En contra de lo que hayas podido oír antes, ¡Él lo hizo! Jesús ama a los Jugadores [en maýusculas en el original] tanto como ama a los ladrones, a las madres que llevan a sus hijos a jugar al fútbol e incluso a los pastores”.

Por lo visto, también quieren romper con la imagen tradicional de iglesia (“la iglesia no tienen que ver con ir bien vestido, cantar o con la gente: tiene que ver con Jesús”), dejando claro que lo que les gusta en el fondo es bastante normal: divertirse jugando entre ellos… y hablando sobre la Biblia. Lo más parecido a que tienen a una sede se parece, en sus propias palabras, a un escenario de Desafío Total o Blade Runner: “Ahí es donde trabajamos. Nos encanta. Somos jugadores”.

El manual en cuestión incluye pasajes del Evangelio de San Juan, que consideran el más centrado de todos en la historia de Jesús y sus discípulos. Y no teme en recurrir a citas de Matrix para enganchar al lector, e incluso en comparar la Bilbia con un disco duro de 500 gigas. Entre otras cosas, ofrecen una versión de la misma ultra-comprimida tipo .zip en 500 palabras (que repasa desde la creación del universo al Arca de Noé, la resurrección y la posterior creación de la iglesia por los discípulos) y un índice con sus temas principales explicados para novatos, con citas a las tentaciones, las drogas, el alcohol, el sexo, el perdón, la culpabilidad y hasta el divorcio. Finalmente, ofrecen en su página web una red para estar conectados con otros jugadores que vivan en el mismo área geográfica. En sus foros se pueden leer discusiones sobre si Jesús jugaría a Halo o sobre cuáles serían sus consolas favoritas. Los logos que manejan y otros elementos gráficos me parecen fascinantes.

Y una vez escrito todo esto, no sé si pensar que la cultura gamer está empapando efectivamente otros ámbitos ajenos de la sociedad, como la religión o el ejército, o si, en realidad, he asistido en el fondo a sendas campañas de márketing de toda la vida, dirigidas a la cada vez más heterogénea población videojugadora. Y es que no soy capaz de quitarme de encima la sensación de que todo esto tiene algo de truco hollywoodiense, de puro merchandising. Y de que sólo es posible que ocurra en América. Como cuando te traes un recuerdo curioso después de un viaje para demostrar que tú también estuviste allí.

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