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Entrevista a Kim Stanley Robinson: “La ciencia-ficción es una poderosa herramienta del pensamiento humano”

In Apocalipsis YA, Sci-fi, Versus on 29 julio, 2013 at 12:42 pm

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[Subo íntegra la entrevista a Kim Stanley Robinson que ha salido hoy publicada en ‘El Confidencial’ con motivo de la publicación en España de ‘2312’ por la editorial Minotauro. Disculpen los posibles errores de edición y de traducción del inglés]

1. Hay material en su nueva novela que me recuerda a la teoría de la Singularidad, en concreto la idea de que el progreso humano nos permitirá conquistar el espacio, resolver los problemas de la escasez de recursos en la Tierra y superar algunas limitaciones biológicas inherentes al cuerpo humano. ¿Ha sido la Singularidad el punto de partida para su libro?

No creo en la Singularidad, al menos como yo la entiendo, aunque puede que la conozca de manera insuficiente. Es decir: no creo que vayamos a trascender nuestra propia biología, no creo que las máquinas inteligentes puedan llegar a ser similares o más potentes que la inteligencia humana y no creo que la historia vaya a pasar a través de una singularidad y las inteligencias artificiales tomen el relevo, de forma que pasemos a ser meros precursores de algo diferente y mejor que está por llegar. Creo que esta nueva cháchara en ciencia ficción y futurología es una mala lectura de lo que son los ordenadores, de lo que son nuestros cerebros y de lo que es la historia. Y con frecuencia son propuestas de gente que intenta ganarse la vida con su futurología. Como la idea de crionizar cabezas, pasado a ser una forma de cientificismo e incluso a un fraude. Los que hablan de estas cosas se están engañando a sí mismos o bien están intentando engañar a su audiencia.

Digo esto porque no sabemos cómo funcionar el cerebro humano, aunque sí sabemos que no tiene nada que ver con un ordenador, ni en sus componentes ni holísticamente. Defender lo contrario entra en el terreno del folclore biológico o del pensamiento mágico, y forma parte de una larga tradición en la que el cerebro ha sido comprado con la máquina más complicada que ha habido en cada momento: primero fue como un reloj, luego como un máquina de vapor, luego como una centralita telefónica, luego como un ordenador. Ninguna de estas comparaciones es correcta.

Nuestro principal problema es que nunca podremos investigar un cerebro vivo con suficiente profundidad como para saber cómo funciona. Podemos observar cerebros muertos a nivel microscópico, algo que no es realmente interesante, pero mientras está vivo sólo podemos estudiarlo de manera indirecta, a través del flujo sanguíneo o de la actividad eléctrica en ciertas áreas, y raramente a través de pruebas directas. Ofrecen unos resultados demasiado amplios de donde tienen lugar el pensamiento y la consciencia. Y nunca seremos capaces de hacerlo mejor que eso. Así que no hay posibilidad de comprender de manera plena nuestros cerebros, y mucho menos de construir máquinas que hagan lo que hacen nuestros cerebros.

Ahora bien, a la hora de tratar el tema de la abundancia per se, entendiéndola como una suerte de utopía en la que podemos superar la escasez de recursos, desde el punto de vista social y puramente físico, es diferente y es una discusión que merece la pena. También es posible que vayamos camino de convertirnos en ciborgs más aún de lo que ya lo somos, lo cual parece que acabará siendo. Son en estos temas en los que deberíamos centrar nuestra atención, y no en esa fantasía llamada Singularidad.

2. En este sentido, ¿eres optimista con respecto al papel del progreso en el futuro? Por un lado están estos autores que creen ciegamente en la utopía, por otro están esos analistas que miran al presente con ojos pesimistas y que consideran que ya vivimos en una distopía, en una suerte de estado post-Orwelliano donde caben programas de espionaje como Prism, tecnología de ciencia ficción como los drones y, en general, un recorte en los derechos y las libertades en defensa de valores “moralmente superiores”, como la guerra contra el terrorismo. Me refiero a artículos como este y a novelas como ‘Little Brother’ de Cody Doctorow, que parecen hablar más del presente que del futuro inmediato.

Esta es la gran pregunta de nuestro tiempo, creo yo, porque ambos escenarios me parecen muy plausibles vista nuestra situación actual. Así que el rango de futuros posibles para nosotros es realmente amplio. Si seguimos quemando carbón y emitiendo CO2 a la atmósfera y causamos cambios en el clima hasta determinados puntos, nos veremos metidos de lleno en una extinción en masa; quizá no nos extingamos completamente, pero tendremos una vida miserable durante siglos y dejaremos un planeta empobrecido. Todo esto es posible. Por otro lado, si desarrollamos pronto un conjunto de tecnologías más limpias y construimos una civilización sostenible en equilibrio con nuestra biosfera, que es indispensable para nuestro mantenimiento, entonces podremos adecuarlo para acoger a 9.000 millones de personas y al resto de mamíferos y otras criaturas que hay en la Tierra, y entonces la situación se podría calificar de utopía con toda justicia.

Ambas son posibles, pero lo que yo suelo preguntarme es si podemos confiar en algún estado intermedio entre las dos. Y empiezo a pensar que no, que no hay un camino intermedio aquí, y que cualquier cosa que no sea un esfuerzo utópico realmente fuerte nos llevará a la catástrofe distópica. Es, de nuevo, una discusión valiosa y el principal tema de la ciencia ficción de hoy.

3. ¿Hasta qué punto el presente ha condicionado su visión del futuro en ‘2312’? De vivir en un presente diferente, ¿le habría salido una novela diferente?

Entiendo ‘2312’ como un intento de reflexionar sobre el momento actual, así que si estuviéramos en un momento diferente, presumo que me habría salido un libro diferente. Toda la ciencia ficción que pretenda funcionar como tal debe prestar atención a este doble aspecto: por un lado, su mirada debe ser un intento de imaginar el tipo de futuro que está por llegar, al menos uno de los futuros posibles; por otro, al mismo tiempo, debe ser un retrato metafórico del momento actual, que funciona tomando ciertos aspectos y exagerándolos hasta dar con el aspecto futuro de lo que ya son.  Se trata de crear una visión estéreo en la que el futuro es parte de nuestra visión del presente. Esta es solo una manera de describir el poder que la ciencia ficción tiene como herramienta del pensamiento humano y como entretenimiento. Yo no siempre juego a esta modalidad de ciencia-ficción, pero lo hago a veces, y definitivamente lo hice en ‘2312’.

4. Por ejemplo, ¿qué le hizo pensar que China continuaría siendo una potencia global dentro de dos siglos?

Bueno, es sólo una suposición, pero yo creo que al igual que China ha sido una potencia política y cultural durante trescientos años, lo seguirá siendo por otros trescientos años más. La etnia Han han constituido de lejos la mayoría de la población china, lo que es casi una quinta parte de toda la humanidad, y es eso lo que me ha empujado a creer que el poder y la influencia de China en el resto del mundo probablemente permanezca y crezca en algunos aspectos. China es todavía un gigante, y en la historia global siempre lo ha sido, excepto la centuria de sometimiento a Europa, aproximadamente de 1850 a 1950.

5. A la hora de proyectar su futuro, muchos escritores de ciencia-ficción clásica fallaron en imaginar el poder que tiene hoy el sistema económico. Imaginaron a los gobiernos como los grandes enemigos del ser humano. Usted ha comparado el capitalismo con el feudalismo, como una prolongación de las jerarquías y privilegios de la Edad Media. ¿Cree que es posible una alternativa creíble al capitalismo? ¿Cómo sería esta?

Creo que las naciones-estado todavía son potencias, pero existen en un sistema capitalista global que tan grande y tan dominante que ninguna nación-estado puede cambiar el sistema por sí sola ni existir económicamente por sí misma con éxito. Así que estoy de acuerdo con que el sistema económico es mayor que ningún poder político local. Esta es una de las caras del problema en el que estamos metidos. Nuestra economía es global y capitalista, nuestros problemas son globales, especialmente graves en lo social y lo ecológico, porque no hay ninguna política a nivel global que pueda enfrentarse al problema del inmenso daño que el capitalismo está haciendo a la biosfera y a las personas.

Así que, ¿alguna alternativa creíble? Supongo que es cuestión de qué consideras creíble. Yo puedo imaginar gente en todo el mundo demandando un mayor control democrático a sus gobiernos. Puedo imaginar que estos gobiernos se reúnan y declararen que la actual globalización capitalista es demasiado destructiva como para continuar porque es una especie de suicidio a cámara lenta, así como el asesinato de muchas otras especies; así que a través de acuerdos y alianzas entre estados y organizaciones supranacionales (ONU, OMC, FMI, BM), a los gobiernos cambiando las reglas del partido y crear un nuevo sistema económico post-capitalista.

¿Es suficientemente creíble esta alternativa? Imaginemos que, en tanto es necesaria para la supervivencia, sin duda lo es. Pero tendremos que hacerlo arrollando el poder político de aquella gente que no cree que un cambio es necesario. Y estos siempre existirán, haya crisis o no.

6. ‘2312’ es una novela que también reflexiona profundamente sobre la ecología: usted dibuja una Tierra donde el cambio climático ha hecho que suba el nivel del mar, un lugar sobreexplotado y donde no es fácil vivir. La exploración espacial del hombre que propone es, en ocasiones, más bien una “explotación espacial”: si no podemos seguir saqueando los recursos de la Tierra, explotemos el resto de planetas en busca de esos recursos que ya no podemos conseguir aquí.

El aumento del nivel del mar y de los niveles de acidez del agua son dos de las consecuencias de nuestra quema de carbón que no pueden arreglarse con ningún tipo de geo-ingeniería y que podrían llevarnos a catástrofes realmente importantes. De alguna manera, el aumento de nivel del mar es el menor problema. Es lento, solo unos cuantos metros como máximo durante el próximo siglo y siempre podemos mover las ciudades a lugares más altos, con gran esfuerzo. Pero la acidificación de los océanos puede acabar con gran parte de la vida marítima, matando algunas de las criaturas más pequeñas sensibles al pH que están en lo más bajo de la cadena alimentaria oceánica. Esto sí que sería realmente catastrófico para los humanos, que actualmente obtenemos un tercio de nuestros alimentos del mar.

Necesitamos parar la quema de carbón lo más rápido posible. Es incluso un problema más serio que el aumento de las temperaturas, de hecho. Y yendo al espacio no solucionaremos nada porque no hay nada en el espacio que podamos usar para reparar lo que estamos destruyendo aquí. La gente podrá explorar el espacio y pretender que esto nos ayude en algo (este es el escenario que planteo en ‘2312’), pero entonces el espacio acabaría convertido en una especie de complejo de barrios cerrados para los ricos.

7. Y ‘2312’ es también una novela sobre sentimientos, con gente que se sigue implicando en la vida de otras personas. Aunque de muchas maneras diferentes, no parece que en dos siglos conceptos como “amor”, “sexo” o “familia” vayan a cambiar demasiado.

La novela comenzó a partir de la idea de una historia de amor entre un personaje de Mercurio y otro de Saturno. Formarían sin duda una pareja rara, pero todas las parejas son parejas raras, así que podrían servir como un caso extremo e incluso como una comedia.

La idea permaneció en el “corazón de la novela”, por hacer un juego de palabras, pero a su alrededor surgieron, como apuntas en tu pregunta, otros muchos tipos de relaciones y comunidades afectivas, de todo tipo, representadas en la novela. Incluso viajeros espaciales que disfrutan de vidas muy largas, hasta los 200 años, que viven aislados como hermitaños y que por ello se enfrentan a problemas muy concretos de soledad y para tener relaciones. Son cuestiones que siempre estarán en el centro del ser humano. Somos primates sociales, somos mamíferos, el amor es la manera de conservar nuestra especie. Pueden cambiar las formas culturales de expresarlo, lo que ocurre a veces, pero nuestros principios básicos como mamíferos y primates permanecerán incluso cuando seamos más ciborgs de lo que somos ahora.

8. ¿Sigue los pasos del Curiosity en Marte? ¿Fantasea con la idea de algún tipo descubrimiento que pueda cambiar la visión del ser humano en el universo y su papel en él? ¿Quizá fantasea con la posibilidad de que se cumplan algunas de sus ideas formuladas en la trilogía de Marte?

Me encanta ver las fotos que envía Curiosity, son muy nítidas, están repletas de color, y contrastan enormemente con las fotos del Viking que usé cuando estaba escribiendo mis novelas sobre Marte. Disfruto mucho viéndolas, más allá del precioso espectáculo del espacio que ofrecen.

El descubrimiento que podría cambiar la manera de ver el universo sería que todavía hubiera vida allí, y no vida con la que estemos emparentados (que fue saltando entre planetas en una era primitiva), sino verdadera vida alienígena, nacida plenamente en Marte. Esto podría sugerir que en cualquier momento, con los ingredientes necesarios (calor, agua, elementos químicos), la vida puede comenzar y, por tanto, está muy diseminada por el universo.

Pero este descubrimiento sería menos parecido a lo que mi visión de Marte promulga. Mi visión implica que, con la idea de que Marte está muerto o casi completamente muerto, nos sentiríamos con todo el derecho para “terraformalo” y hacer de él una especie de segunda Tierra.

9. Quizá un gran descubrimiento llevaría consigo replantearnos la posibilidad de que quepa un dios en el universo…

No tengo ni idea. Actualmente sabemos que el universo fue “surgió” de un punto geométrico hace 13.800 millones de años y creció hasta ahora, y poco más. ¡Para mí eso es bastante milagroso! Si hay algún tipo de entidad sobrenatural detrás de este proceso que comenzó según las leyes físicas que hemos deducido, si es una especie de experimento u obra de arte, ¿cómo podemos saberlo? Con esto no estoy diciendo que creo que una entidad superior sea necesaria (como los creacionistas o los que creen en el diseño inteligente), simplemente subrayar que desde nuestra posición dentro del universo no podemos hablar de lo que pueda pasar fuera de él.

Así que creo que tiene sentido ser agnóstico. Y salvo algo milagrosamente inusual, no veo la forma de llegar a creer en Dios o en el ateísmo desde el agnosticismo.

10. En la trilogía de Marte su trabajo parece a veces el de un historiador, con el uso abundante de fuentes, mapas, documentos y otros recursos típicos de un historiador. ¿Se enfrentó a ‘2312’ de una manera parecida en lo formal?

Sí, pero hay algunas diferencias. Mi referencia formal fue la trilogía americana de John Dos Passos (y quizá es interesante resaltar que el viaje que Dos Passos hizo a España durante la guerra civil tuvo un gran impacto en él como persona y como escritor, especialmente desde que un anarquista español amigo suyo desapareció y fue asesinado por los comunistas, lo que hizo que Dos Passos se posicionara en contra del comunismo). La trilogía americana es una de las grandes novelas americanas, en mi opinión una de las mejores junto a ‘Moby Dick’ y ‘Huckleberry Finn’, y en ella Dos Passos consiguió una fórmula con la que representar toda una cultura pero presentada de forma fragmentada tejida a partir de cuatro tipos diferentes de textos.

Una vez elegida esa forma, pude organizar toda la información sobre el mundo de ‘2312’ en cuatro categorías: poemas en prosa sobre lugares (a la manera de ‘Las ciudades invisibles’ de Calvino); el “torrente de consciencia” de un ordenador cuántico; extractos de una gran variedad de textos supuestamente históricos de un tiempo muy posterior al año 2312, colocados por temas y cortados en piezas más pequeñas; y capítulos “normales” que siguen a los protagonistas principales.

La ventaja principal de este esquema es que me permitió no tener que planear  por completo toda la continuidad histórica, excepto en un sentido general, y poder presentar así fragmentos detallados sin tener que presentar al lector décadas y siglos de coherencia histórica. Esto hizo que el trabajo fuera más fácil y más divertido que el que hice en los libros sobre Marte, además de escribir un libro más corto, lo que es crucial.

11. En ‘2312’ hay ideas sobre las que ya escribió en otras novelas suyas. ¿Le preocupa que todo su trabajo tenga una coherencia, que sus distintos libros funcionen como piezas de un mosaico mayor?

No, no me gusta la idea de tener una historia futurista en la que encajen cada uno de mis trabajos individuales. Me siento mucho más cómodo teniendo libertad para introducir en cada libro las ideas que me surgen en el momento de escribirlo y de ajustar otras según el paso de los años. Por eso reutilizo ideas de mis libros anteriores (en particular, Terminador, la ciudad móvil de Mercurio, aunque también la noción general de una civilización que se ha expendido por el sistema solar a lo largo de siglos de futuro), pero no me preocupa la coherencia y no creo que las novelas tengan mucho que decir unas sobre otras, excepto quizá en el sentido más amplio los patrones temáticos y el parecido. Supongo que sigo reflexionando sobre las mismas cosas, y es algo que se aprecia en todas ellas.

12. Como lector suyo, me gusta especialmente la novela ‘Tiempos de arroz y sal’. Me gustaría saber si tras escribirlo sacó alguna conclusión sobre si la Historia habría sido efectivamente muy diferente en el caso en que fuera Oriente y no Occidente el que hubiera impuesto sus valores culturales y religiosos al mundo.

Bueno, eso es de lo que va el libro. Es una historia alternativa en la cual los europeos murieron a causa de la peste negra, después de lo cual la historia avanza con cómo la gente que sobrevivió vivieron sus vidas, extendiéndose durante otros 700 años y terminando en lo que podría ser el año 2070 de nuestra historia más o menos.

Esto me permitió plantear muchas grandes dudas que aún no han podido ser respondidas porque no tenemos ninguna pista que nos ayude: ¿Se parecería esta historia a la nuestra si en efecto los europeos hubieran desaparecido en 1420? En concreto, ¿podría haber surgido la ciencia y de haberlo hecho, cuándo y dónde? ¿Habría surgido el feminismo y de haberlo hecho, cuando y donde? ¿Y qué habría sucedido con el Nuevo Mundo?

Y así con muchas otras cosas. Es una gran novela armada alrededor de estas grandes preguntas que no pueden ser respondidas, así que la considero mi libro más aventurado, el más loco, aquel que me puso realmente contra las cuerdas, la más dura y de alguna manera la que siento más cercana a mí emocionalmente. La mayoría de mis novelas cuentan con gran cantidad de ayuda de otras personas, esta no. La hice por mí mismo.

Para contestarte, finalmente, creo que este libro parece decirnos que seríamos muy parecidos, ni importa la historia que vivíamos. El truco del libro consiste en prolongar la historia hasta setenta años después de nuestro tiempo actual y sugerir que otra civilización pudiera construir una histórica útopica, con lo cual ofrecer un desafío al lector: ¿Podemos hacerlo tan bien como la gente (no europea) de la novela?

13. La última pregunta es un cliché, pero no por ello menos necesaria y podría funcionar como resumen de esta entrevista: ¿está interesado en escribir sobre el presente, aunque para ello escriba sobre el futuro?

Sí, creo he contestado a esta pregunta a lo largo de las preguntas anteriores: la ciencia ficción habla del presente y del futuro al mismo tiempo, creando una especie de visión tridimensional de la historia y del tiempo.

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