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Crítica de ‘Osmos’

In Gamefilia, Hambre, Sci-fi on 4 diciembre, 2013 at 10:03 pm

Hemipshere Games
Android, iPad (versión comentada), iPhone, Mac, PC

Osmos lo tiene todo para que a uno se le pire la pelota hablando de videojuegos como si hablara de rock sinfónico, de amaneceres en el espacio, de colisiones físicas, de esporas celestiales llegadas de otro planeta. Así que mejor cortarse para evitarles los bostezos. He aquí tres apuntes sobre este sensacional juego, analizado en su versión para iPad.

Mejor con cascos. Para disfrutar 100% de su experiencia, Osmos te recomienda jugar con auriculares. Es como mejor se escucha la música ambient, aunque Osmos no es un juego musical. Es más bien un arcade ambient, directo en su planteamiento, tradicional a su manera, que no necesita manual y más que digno como reto jugable, pero envuelto maravillosamente en seda cósmica y techno minimalísimo, huesudo, casi alemán. Es como jugar con un documental de ciencia, como jugar a un disco Mouse on Mars. Perdón, de nuevo, debo centrarme: para entendernos, en Osmos manejamos una mota cósmica que nada por el espacio intentando sobrevivir, una célula hambrienta a la que debemos alimentar haciéndola entrar en contacto con otras de menor tamaño. Como un Katamari jugado a vista de microscopio, nuestro organismo va así aumentando de tamaño y adquiriendo una visión global de su entorno. Hay dos reglas básicas de supervivencia: 1) Come o serás comido. 2) Moverse consume energía y masa, es decir, nos hace más pequeños, así que mejor economizar porque el objetivo siempre es ser el más grande. Es entonces cuando todo cobra un sentido darwiniano. Pac-Man parece a su lado un tragón compulsivo e irracional como un perro. Tampoco es el primer comecocos evolucionado que nos llega: ahí está el sensacional flOw (ThatGameCompany; se puede jugar gratis aquí), que ya nos puso delante de la nariz un buen cucharón de microfósiles luminosos nadando en sopas espaciales, y su experiencia de juego, plácida y minimalista, también tenía ese halo casi académico que desprende Osmos.

Mejor te lo comes con los dedos. Osmos ha recibido premios por un tubo y ha tenido críticas fabulosas en los medios extranjeros, incluida su banda sonora, disponible en iTunes desde el menú. Unos y otros subrayan algo obvio pero que no hay que pasar por alto: es un juego ideal para pantallas táctiles, para ser controlado con los dedos, para mancharse las manos. Con un solo dedo impulsamos a nuestra criatura y también controlamos la velocidad a la que queremos jugar en cada momento, algo a lo que se puede sacar mucho partido cuando ganamos experiencia. Con dos dedos hacemos zoom y pasamos al siguiente nivel una vez conseguido el tamaño adecuado. Con tres dedos volvemos al menú principal. Y ya, que esto no es un piano. Osmos es primitivo como lo es la misma lucha por la supervivencia. Ay, de pronto, veo la luz y tengo una epifanía: es como si el pez chico se volviera inteligente y se zampara al grande. ¡Es la chispa que originó la vida, que está en tus manos! Boing. Boom. Tschak.

Mejor que muchos otros. Osmos sabe enganchar, sus armas son las mismas que las de cualquier juego arcade de Xbox 360 o PlayStation3, y es un ejemplo dignísimo de una buena relación calidad/precio en el siempre engañoso cosmos de la App Store. Es generoso en modos de juego, la mayoría de los que molan se desbloquean una vez superados los primeros. Así que no es tan solo un arcade darwiniano: es también un arcade mutante que, en cierta manera, no deja que te adaptes a él. Una vez cogido el punto, te cambia las reglas y te propone un nuevo reto. Introduce nuevas partículas, cada una con sus propiedades físicas (antimateria, repulsores, ¡ovarios verdosos!) o cambia el entorno y su gravedad, y pasamos de flotar plácidamente en el vacío a hacerlo de manera ordenada en órbitas o en tirabuzones, y de ahí al caos absoluto. Todo ello te obliga a replantearte continuamente la estrategia por la supervivencia. En total hay ocho modos de juego para un jugador, en unos se valora la precisión, en otros la rapidez, y en todos se celebra la voracidad. Ñam. Y con su última actualización, ofrece dos modos multiplayer en los que hay que cumplir los objetivos antes que tu rival: de forma local con otros amigos en la misma habitación u online, que te busca a un vecino en la inmensidad azulada que es nuestro planeta Tierra. Esto ahora sí que empieza a parecer un documental. Así que me voy. Qué hambre me ha entrado de pronto.

Publicado originalmente en MondoPíxel el 1/8/2012

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