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Esto no es una crítica de ‘Guacamelee!’

In Cartoon, Gamefilia, Hambre on 10 diciembre, 2013 at 1:16 pm

Esto es una receta para hacer guacamole:

Ingredientes:

Un aguacate grande madurito, blandito, pero que no se hunda el dedo
Una cebolla fresca
Un tomate de ensalada
El zumo de una lima
Una pizca de sal
Unas gotas de tabasco, a gusto del consumidor

Preparación:

Se pican la cebolla y el tomate muy fino y se reserva. Se parte el aguacate por la mitad y con ayuda de una cuchara se saca lo de dentro (importante no tirar el hueso).

Se aplasta el contenido del aguacate con un tenedor y cuando se haya hecho una pasta uniforme se introduce la cebolla y el tomate. Y, a continuación, se va añadiendo el zumo de lima y la sal. Se va mezclando, probando y corrigiendo el sabor.

El toque final son las gotitas de tabasco y de Salsa Valentina.

Dicen que uno de los secretos está en dejar el hueso del aguacate en el guacamole para que no se oxide. No sé cuánto hay en ello de verdad científica y cuánto de superstición, pero lo he visto con estos ojos y funciona.

Y esto no es una crítica de Guacamelee!:

1. Describe el folklore y no te cortes con los estereotipos: pollo frito, calaveras, diablitos

Por lo que leo en su página web, en DrinkBox Studios no tienen nada de mexicanos: es un estudio con sede en Canadá fundado en 2008 por algunos “veteranos de la industria”. A pesar de lo cual, es imposible meterle mano a Guacamelee! y disfrutarlo sin entender la visión excesiva y ultraestereotipada de México que ofrece. Hay un arte en eso, en una buena caricatura. Lo digo de entrada porque hay algunos que se lamentan de los estereotipos mexicanos que muestra, como si el resto de videojuegos no manejara estereotipos, locales, sexuales, universales. Los videojuegos casi que no saben manejar otra cosa, si nos ponemos finos.

Guacamelee! está protagonizado por un tipo llamado Juan Aguacate. Iba para granjero aunque al final su sueño de ser luchador se hizo realidad. Sólo tenía que ponerse una mácara y listo. Es entrenado por un viejo chivo. El villano lleva un traje de mariachi, se llama Carlos y una vez vendió su alma al diablo para ganar una pelea de gallos. Tiene otros personajes que se llaman Tostada o Jaguar Javier. El estereotipo también incluye mujeres poderosas, que tienen melenón, piel oscura y que son de armas tomar. Esto último évitalo: las frases hechas. Mejor di que sus mujeres son bravas.

Usa tus propios estereotipos para hablar del juego: el pollo frito, la lucha libre y las máscaras, las calaveras, los diablitos. ¡Escribe una receta para hacer guacamole! No uses expresiones locales que no entiendes.

Habla de aquella misión secundaria en que debes ayudar a una cocinera a hacer la ENCHILADA MÁS GRANDE DEL MUNDO, y para ello tienes que buscar los ingredientes: queso, frijoles, chili picante, tortilla. Y de aquella otra en la que una banda de mariachis ha perdido a uno de sus músicos. Habla de los altares donde comprar mejoras. Mejor no uses la palabra mejora.

Y habla del México mágico. Habla si quieres de sus pueblos habitados por muertos. Pero no hace falta que cites a Rulfo.

2. No leas ninguna crítica del juego antes de escribir la tuya

¿Para qué? Lo único que conseguirás es contaminarte con las ideas de otros. Tú no lo sabes, pero las ideas de otros se te meten en la cabeza y luego las sueltas sin darte cuenta cuando empiezas a escribir. Mejor coge una idea propia, manoséala, sóbala, chúpala como un caramelo hasta llegar a su corazón, hasta que este esté blandito, pero sin que se hunda el dedo, como indica la receta.

Y entonces escribes sobre eso.

3. No hables de géneros, no uses palabras raras

No digas que es un plataformas, no digas que es un plataformas-de-acción, que es peor, no digas que es un beat ‘em up ni un browler con saltos. No digas que se desarrolla en un mundo abierto. No digas que permite el juego cooperativo con otro colega. No lo digas porque ya lo han dicho antes que tú todos los medios del mundo y porque, ¿para qué contribuir a ese cha-cha-chá, esa chá-cha-ra tan insoportable? Es ruido de fondo.

Y sobre todo, evita usar ese palabro de mierda que es “Metroid-vania”, por el amor de dios y por los-clavos-de-cristo. Aunque sus responsables lo usen en su nota de prensa. Es más: por eso mismo deberías evitarlo. Explica al lector en qué consiste, no seas perezoso. Mira lo que tienes delante, mira la pantalla y escribe sobre ello.

No digas que la historia de Guacamelee! es una historia de amor ni que hay que rescatar a una mujer. Eso se sobreentiende.

No digas que tienes que derrotar al malo. No hables de la venganza, es de mala educación y das un mal ejemplo a los chavales.

No digas que hay que pelear contra un montón de enemigos, que hay que entrenar en el gimnasio para mejorar tus golpes. Que hay que subir y bajar escaleras, entrar en casas como si fueran tuyas, abrir cofres, saltar de pared en pared, evitar los pinchos del suelo. No hables de power-ups o te mato.

No hables de megas, no hables de gigas. A nadie le importa eso.

No hables de la interconectividad entre consolas. “Interconectividad”. Por favor.

Habla del mapa. Eso sí es maravilloso. Hay una concepción aquí del mapa como puzle, como elemento fundamental de juego. Tienes que estar consultándolo todo el tiempo. Perdón: evita también “concepción”, “elemento fundamental” y “consultándolo todo el tiempo”, y todos estaremos más contentos.

Por el contrario, subraya que el juego de palabras Guacamelée! mola todo y lo dice todo sobre el propio juego. Y deja claro por donde van los tiros, que van por ahí, por la melée, por los patadones en el aire y los lanzamientos y los ganchos a la mandíbula. Di que es una mezcla picante de cosas, eso siempre funciona. No sé, di algo.

4. No uses imágenes del juego

Por muchas razones. Por llevar la contraria. Porque son malas y diminutas. Uno no se entera de nada mirándolas. Tira del arte oficial, si hay. Tira de fan-art, si hay. Tira de las pantallas que aparecen cada vez que aprendes un movimiento o que anuncian un combate: son gloriosas. El arte conceptual es más evocador y suele estar mejor hecho que todos los pantallazos del mundo juntos.

Describe los escenarios al lector, para que se los imagine. Esos puebluchos tan… es que hay un pueblo llamado Pueblucho. Y cómo es ese otro llamado Santa Luchita. Dile la verdad: que visto en movimiento, Guacamelee! parecen dibujos animados, que es tan bonito como la Cartoon Network. Es Disney latino.

Habla de sus personajes. Habla del Cabeza en Llamas y de que se pega unas borracheras inflamables con un par de pistolas dignas Chavela Vargas.

Habla de El Mundo de los Vivos y de El Mundo de los Muertos, porque cambiar de uno a otro es fundamental para entender cómo funciona el juego. Habla de cómo la música, cuando pasas al Mundo de los Muertos, suena como lejana, como si estuvieras en un sueño, cómo los colores se apagan y la cosa se vuelve algo borrosa. Échale la culpa al tequila. El tequila, por cierto, siempre reposado.

Habla, de nuevo, de subir y bajar escaleras. Es lo que harás durante tu partida, así que no está de más repetirlo. Subir y bajar escaleras. Subir y bajar escaleras. Saltar. Golpear. Subir y bajar escaleras.

5. No uses referencias externas a otros videojuegos

Evita hablar de todos esos juegos a los que, con tan buen humor, Guacamelee! hace referencia: son solo guiños, no son importantes más que para el que los descubre de pronto mientras juega. No es cuestión de espóilers: es que de verdad que no tienen gracia contados fuera del juego.

Evita hablar de otros juegos que se han acercado a lo latino desde un punto de vista folklórico, evita hablar de Grim Fandango, de Viva Piñata, del ejército de luchadores latinos llamados ramones, pepes, pablos que desfilan en los juegos de lucha. Solo está permitida una pequeña nota a pie de página, con cariño y amor eterno hacia Azpiri, sobre Gonzzalezz y sus siestas voladoras.

No uses la palabra referencia.

6. Introduce alguna anécdota (que no tenga nada que ver con el juego)

¿SABÍAS QUE el aguacate debería haberse extinguido de la Tierra? No, esto no es Muy interesante. Al parecer, que hoy podamos comernos uno o hacer guacamole tiene algo de “anacronismo ecológico”. Qué fuerte, tú. Lo explica aquí la siempre interesante Maria Popova, en su blog Brain Pickings, a partir del libro The Ghosts of Evolution: Nonsensical Fruit, Missing Partners, and Other Ecological Anachronisms. Al parecer, su única salida para sobrevivir, igual que la de otras frutas, era que su semilla fuera cagada por los animales que se comían el aguacate. El problema es que la semilla del aguacate es “ridículamente grande” (por no decir “peligrosa-y-hasta-mortalmente-grande”) y no siempre hay a mano criaturas del tamaño de un camión, con aparatos digestivos como tuberías, capaces de digerirlos y expulsarlos. Es más: estos mamtus y grandes mamíferos se extinguieron y en la actualidad no hay animales en México o Centro América capaces de hacer el trabajo de plantar sus semillas por ellos. El aguacate es un anacronismo porque no se adaptó, y hoy sigue necesitando el mismo método para disperar sus semillas, aunque con otros animales, como el jaguar. O gracias a roedores como las ardillas, que acostumbran a enterrar semillas. Esto último lo he leído aquí.

¿Otra curiosidad que no tiene nada que ver directamente con Guacamelee!?

Pues toma: la palabra “aguacate” en azteca, ahuacatl, significa “testículo”.

7. No te quejes de los errores, no seas otro listillo

Me encantan los errores de traducción típicos de cuando un gringo decide ponerse a hablar español. “El mansión del presidente”, por ejemplo, que se puede leer en Guacamelee!. O el abuso de diminutivos: aquello de Santa Luchita. Esas cosas son encantadoras, joder. La errata es bella ahí. Casi que forman parte del folklore latino que esperas encontrarte: uno ya parece que espera este tipo de traducciones spanglish cuando se enfrenta a aproximaciones guiris a lo latino.

Me gusta en ese sentido cuando el brit-pop le da por ponerse latino. Cuando The Beta Band, que son medio escoceses-medio ingleses, titulan un EP “Los amigos del Beta Bandidos” y aparecen así en las fotos de promo:

Y me gusta cuando Super Furry Animals, que son galeses, se lanzan a cantar esto sin vergüenza en una canción llamada Chupacabras:

“Soy super bien soy super super bien soy bien bien super bien bien bien super super!”.

Y también está Gomez, que son de Southport, y su Tijuana Lady.

Lo que me lleva al punto octavo:

8. Escucha música siempre mientras escribes

O mientras lees. En este caso, está claro: Guacamole de SFA.

[Guacamooooooole, guacamooooooole
Sle-sle-sle-sleep deprivation’s driving me insane]

9. No hagas valoraciones.

Ni pequeñas, ni grandes, ni tampoco grandiosas. No digas si te ha gustado o no te ha gustado. No digas si es divertido o no, eso depende de cada uno, ¿no te parece? No digas a nadie que se lo compre. No pretendas explicar qué es el arte o darle sentido al universo a partir de una crítica.

No pongas notas. Y mucho menos con decimales. ¿De verdad quieres hacer un texto que se pueda medir en gramos o en milímetros? No despedaces algo que funciona bien en su totalidad para ofrecerle al lector cada una de sus partes: gráficos, sonido, banda sonora. No hables de gráficos ni de apartado técnico. Y no hables al tuntún de su banda sonora. Si vas a hacerlo, hazlo bien: usando onomatopeyas para describir el ritmo y la melodía. Como debe ser.

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  1. […] Vidaextra tienen un análisis, también muy recomendable el gran artículo de “haciendo el pino” sobre este juegazo. En Steam está prácticamente […]

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